martes, 31 de diciembre de 2013

Quiromancia


Quien dice que se tiene que cumplir lo que dice la mano?
Quien dice que mi mano sabe más que yo de mi mismo?

Si, es verdad,
mi vida amorosa nunca ha sido miel sobre hojuelas,
En realidad, yo no diría que ha sido siquiera.
Sigue siendo inexistente.

Lo que si tengo es una vida pasional.
Y mis pasiones son muchas,
Y muchos. 

Si esa vida está llena de sufrimiento y dolor,
y el dolor es inevitable pero el sufrimiento opcional,
irremediablemente me he encargado de hacer de mi vida sentimental una mierda.

Qué necesidad?
Ninguna.
Necedad.

Diez minutos.


Diez minutos.
El calor del dorso de mi mano en tu pierna.
Reír juntos.
Vernos en silencio.
Eso basta.
Vuelvo a ser un completo pendejo.

domingo, 6 de octubre de 2013

Pares



Hay ciertas cosas que Dios no nos dio en pares.
(Justo ellas son las que sirven para amar)

Una sola piel para tatuarte en mi.
Un solo cerebro para enloquecer de ti.
Una sola intimidad para sentirnos.
Una sola boca para besarte.
Un solo corazón para quererte
y una sola vida para amarte.

Somos todos nones;
el amor es cosa de dos,
y es por eso que dos nones siempre suman un par.

viernes, 4 de octubre de 2013

Cronología



Definitivamente no tienes idea del bien que me haces.
Has logrado en mi lo imposible: me gusto tal y como soy. 
Soy capaz de amarme aunque no sea capaz de ponerme por sobre ti.

No te das cuenta 
que hasta mi cuerpo se porta mejor; 
he bajado de peso y casi no enfermo. Como más sano y veo menos tele. Cierro más ciclos y abro más libros.
Hasta mis ojos ven más claro 
y mi piel se mancha menos.

He aprendido a tomarme la medida. 
Mis manías, mis defectos, 
todos ellos revelados y expuestos. 
He aprendido a domarlos bajo el yugo de mi convicción.

He aprendido mejor sobre ser más.
Más alegre, más amable, 
más práctico, más decidido, 
más risueño, más apasionado,
y también, más enamorado.

Hojeando mis páginas hacia atrás 
me doy cuenta de que nada es lo mismo.
Se acabaron las burlas,
 los insultos y la impotencia. 
Se redujeron las lágrimas 
y cambiaron las dudas.

¿Es que así se siente crecer?
Qué bien nos sienta.
Qué bien se siente.
Aunque tú ni te des cuenta.
Qué bien me sientas.
Cuánto te siento.

No cambiaría nada. 
No tacharía una sola palabra.
Es el misterio de esta perfecta cronología, 
prueba de que nada pasa por casualidad.

Y cuánta razón de la suerte que tenemos. 
Coincidir se queda corto. 
Cualquiera pensaría más bien en conspirar.

Qué conspiración más bella 
que tú y yo hayamos coincidido. 
Aunque no te des cuenta, 
sacas lo mejor de mi.
Alguna razón hay de que aún no lo notes.

Paso a paso, uno a la vez, 
en un tiempo que no se detiene y 
espacios que cambian constantemente.
Cronología, 
eso es todo lo que es.

Es perfecta.
Es bella.
Lleva un mucho de ti 
y sin importar cómo termine esto, 
me has convertido en la mejor versión de mi.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Mentiras


Me tengo que hacer a la idea de que merezco alguien mejor.
Por más que odie etiquetar gente y comparar;
aún más si se trata de ponerte la etiqueta de "no es Él"
y compararte con mi etiqueta de "mereces más",
he de abrir los ojos y , si es necesario,
hacerme daño en el acto.
De lo contrario, terminaré llorando en el balcón
a las 5 de la mañana.

He sido un terco y tal vez no merezca ni mi propia compasión.
Y aunque soy aficionado a las listas,
he de hacer una que odie por rescatarme;
una donde te calumnie con defectos
y recurra a las superficialidades que me enseñaste a ignorar.

Odio tu par de kilos de más.
Odio la sonrisa que llevas puesta todo el tiempo.
Odio el olor de tu boca.
Odio que tus ojos no sean claros.
Odio a tus mejores amigos.
Odio tu mezclilla clara y desgastada que me recuerda a mi padre.
Odio tu barba cerrada.
Odio tu relativa madurez.
Odio tus corbatas de mal gusto.
Odio tus sacos de colores.

Odio tu presencia en mis sueños.
Odio el misterio que eres.
Odio que te guste la música que a mi.
Odio que nos sepamos la misma estúpida y melosa canción.
Odio tu incapacidad de bailar.
Odio tu resistencia al alcohol.
Odio tus zapatos de plástico.
Odio que seas tan responsable.
Odio tu habilidad para leer los labios y mi completa torpeza para leer los tuyos.
Odio tu rostro al dormir.

Odio lo incómodo que es tu hombro para recargarse.
Odio lo blanco de tu piel y el vello de tu pecho.
Odio que uses mocasines con calcetines.
Odio que todos los pantalones te queden cortos.
Odio cómo se te ven mis lentes de sol.
Odio que hagas de mi una mejor persona.
Odio que me conviertas en la mejor versión de mi.
Odio que me des razones para ser vanidoso.
Odio cuidarme para parecerte atractivo.
Odio tu incapacidad para cantar.

Odio que no te gusten las papas fritas y tu afición por el limón.
Odio que me hagas reír.
Odio el atardecer sobre las nubes.
Odio tu felicidad en el agua.
Odio que notes que no estoy bien.
Odio que me preguntes qué tengo.
Odio que engroses tu voz al hablar en público.
Odio haber descubierto que tienes corazón.
Odio lo literal de estar "entre las nubes"
Odio nuestra foto en el muelle, "entre las olas"

Odio que seas mi tema de conversación.
Odio verte dar clases.
Odio lo bien que te sienta el blanco.
Odio lo bien que te han sentado los años.
Odio las arrugas a los lados de tus ojos cuando ríes.
Odio el color de tu rostro lleno de pena.
Odio tus pegajosas frases.
Odio tus ademanes.
Odio tus hoyuelos al sonreír.
Odio tu mirada escudriñante.

Odio tus suspiros misteriosos.
Odio tu simpleza cuando rebasas el límite.
Odio tu resistencia al frío y nuestra intolerancia al calor.
Odio que el rasgar de toda guitarra me sepa a ti.
Odio la metamorfosis por la que pasamos.
Odio que sepas de amor.
Odio que sepas ahorrar.
Odio que seas tan práctico.
Odio el té verde con miel.
Odio la facilidad con que hablamos sin vernos a la cara y la facilidad con que callamos estando frente a frente.

Odio que me hayas vuelto adicto al café por la mañana y por la noche.
Odio el rock en español.
Odio nuestro doble sentido.
Odio hablar de abrir y cerrar ciclos.
Odio tus zapatos importados.
Odio la impulsividad con que me sorprendes.
Odio tu inglés que no puedo criticar.
Odio cuando me muestras el lado más tierno de ti.
Odio el día de tu cumpleaños.
Odio cuando me dices que soy alguien que vale la pena y me pregunto si esta "pena" es lo que valgo.

Odio cuando me hablas sólo para molestar.
Odio nuestros "luego te digo"
Odio mis celos.
Odio escribirte.
Odio buscarte.
Odio insistirte.
Odio olvidar las cosas que se me ocurre odiar de ti.

Odio esta lista de mentiras.
Odio mentirme de esta forma y echarme a llorar;
no podría ser más cruel conmigo ni más injusto contigo.

Confieso que esa lista estaría llena de cosas que amo de nosotros (de haber un "nosotros")
si no fuera porque debo convencerme de que merezco alguien mejor.
Alguien mejor de lo que en realidad dice toda esta lista.

Me tengo que hacer a la idea de que merezco alguien mejor.

Cuando "mejor" es relativo y no depende de ti ni de mi.
Cuando "mejor" es cosa de dos.
Entonces, ¿merezco alguien "mejor"?