martes, 6 de enero de 2015

Alguien



Busco alguien con la suficiente madurez, 
que sea un caballero, noble y de buen corazón, 
valiente y que sepa luchar por lo que quiere. 
Con temple y buenas costumbres. 
Que maneje el estándar y que me tranquilice cuando esté al borde de colapsar. 
Que me haga sentir especial y me haga saber que soy especial. 
Que le gusten los niños aunque a mi no me gustan. 
Que sea un romántico de trova, 
con buen gusto y placeres sencillos. 
Que tenga el valor de enfrentarme cuando me equivoque y sea necio. 
Que pierda toda cordura en la cama. 
Que nunca me haga perder la capacidad de sorprenderme 
y que nunca me deje de electrizar el toque de su piel.
Que sepa amar como yo; sin límite. 
Que siempre vea por los demás sin dejar de cultivarse a sí mismo. 
Que sea exitoso pero no pierda el suelo. 
Que me rete intelectualmente y nunca me aburran sus pláticas. 
Que tenga algún placer culposo y gusto bizarro para compartir con los míos. 
Que le guste mi comida y cultive hierbas de olor conmigo. 
Que le guste la música y le guste bailar. 
Que crea en lo que quiera, pero que crea en algo. 
Que tenga un profundo amor por la naturaleza 
y un enorme espíritu de libertad y aventura. 
Que yo sea su única aventura. 
Que ame y se deshaga por amar. 
Que nos hagamos viejos juntos, 
me deje hacerlo feliz y me quite el terror de morir. 
Y que haga que valga la pena la levedad del Ser y la pena de perecer. 

El cuarto beso



A veces extraño la vez que me besaste; 
me cargaste y me besaste.
Así, cínicamente, frente a todos, con exceso de lengua.

Me besaste 
y después te busqué para que me besaras otra vez.

Con el primer beso me asusté;
no soy de los que les gusta exhibirse.
Y culpé al sabor a alcohol de tu saliva y al frío de tus labios.
Y me hice el mustio. 
Y te dije que pararas.

Con el segundo beso nos buscamos,
e hicimos parecer que era un accidente. 

Muy en lo profundo, tú, 
y evidente hasta mi piel, 
sabías que lo disfrutaba lo suficiente para no dejar de hacerlo.

Para el tercero, yo te busqué 
y a cambio me llevé un mordisco.

Pero cuando intentaste el cuarto,
ahí me invadió el pánico.

En una noche diferente y en una realidad alternativa, 
el cuarto hubiera sido el sueño romántico de cualquiera: 
me cargaste en medio de la gente, 
con las luces sobre nosotros y los sonidos vociferándonos, 
e hiciste que la multitud clamara el cuarto beso.

Pero no sucedió.
Se fundió en mi mejilla.

El cuarto beso nunca fue el cuarto.
Se evaporó y redujo hasta despedirnos de lejos.

Pude haberme enamorado de ti,
pero el cuarto beso...



jueves, 9 de octubre de 2014

Detalles




De verdad creo que hay algo muy especial con nosotros.
Y digo "con nosotros", porque decir "entre nosotros" suena muy aventurado
¿Puedes ver tú los detalles?

Tus productos italianos para el cabello,
La forma en que remangas tus camisas a 3/4
Tu torbellino al dormir
La música en el escritorio
Las letras que nos sabemos
Tus calcetines que rehusas quitarte y tus pijamas que alternas.
Cargar 5 pares de zapatos en cada viaje.
Peinarse con poco o nada, pero no dejar de hacerlo.
Nuestras chamarras de la misma tienda.
Olvidar que estoy dormido a tu lado y que me pegues un susto cuando despierto de madrugada.
Comer arroz inflado y quedarnos dormidos.
Mis ruidos al dormir.
Tus ronquidos casi inexistentes.
Tu rapidez para arreglarte
Identificar tu olor
Y la línea invisible en la cama que muero por romper
¿Puedes ver tú los detalles?

Vuelvo a la noche sin ti.
No me es raro no tenerte a mi derecha, pero se extraña.
Aún si la última noche me vi obligado a desistir,
Y viviera con el miedo de que cualquiera de ellas no llegaras a dormir,
El daño que me hicieron es lo más dulce que me ha pasado en mucho tiempo.

Si preguntan, diles que crecí.
Y que hablo cuando estoy dormido.

17 de Febrero de 2013




Cuando me preguntan si tú y ella...
Y me gana la risa,
Inevitablemente, enseguida preguntan si tú.
Entonces, mi respuesta debería ser: si, somos novios.
Pero la realidad es un poco diferente.

Porque por mucha risa que me de, 
la verdad es que no estoy en posición para reír por mucho tiempo. 
La realidad es bastante diferente.

Hombres que se enamoran, de esos que ya no existen.
¿Existirías por mi?

martes, 31 de diciembre de 2013

Punto


Todo este tiempo solo he sido un punto en el espacio.
Saltando y gritando y riendo y emocionándose y rebotando y llorando y berreando... 

Junto a una línea entre dos puntos creyendo que formaba con ellos un triángulo.

Hubiera dado igual que me borraran.

Desde mi lugar lanzaba mi propia línea para ver si lograba conectar.
Acercándome a un punto y alejándome del otro, creyendo cambiar la forma del triángulo.
Creyendo ser parte de la ecuación.

Y la verdad es que no.

Ahora que la línea se desvanece, sólo somos puntos dispersos, y yo he quedado inmóvil.

Inmóvil.

(Consternado.
Afligido.
En una empatía que no va conmigo.
Es verdad lo que dijeron que decía mi mano; soy mucho más sensible de lo que mis manos cuentan.)

(Todo el tiempo solo he sido un espectador. De primera fila. De esos que no se ven por el brillo de los reflectores.)

Que borren mi inmóvil punto.

Quiromancia


Quien dice que se tiene que cumplir lo que dice la mano?
Quien dice que mi mano sabe más que yo de mi mismo?

Si, es verdad,
mi vida amorosa nunca ha sido miel sobre hojuelas,
En realidad, yo no diría que ha sido siquiera.
Sigue siendo inexistente.

Lo que si tengo es una vida pasional.
Y mis pasiones son muchas,
Y muchos. 

Si esa vida está llena de sufrimiento y dolor,
y el dolor es inevitable pero el sufrimiento opcional,
irremediablemente me he encargado de hacer de mi vida sentimental una mierda.

Qué necesidad?
Ninguna.
Necedad.

Diez minutos.


Diez minutos.
El calor del dorso de mi mano en tu pierna.
Reír juntos.
Vernos en silencio.
Eso basta.
Vuelvo a ser un completo pendejo.